miércoles, 25 de julio de 2012

Alzheimer

La editorial de la revista  The Lancet Neurology (2012, Vol 11. No 7, p 567) reseña al grupo de investigación de la Universidad de Antioquia, a la cabeza del Dr. Francisco Lopera, como uno de los grupos que iniciará un estudio con medicamentos anti-β-amiloides en pacientes con polimorfismos que aumentan el riesgo de Alzheimer. PDF

--César Acevedo-Triana

Referencias

Editorial (2012). Colombia at the centre of preclinical AD research. The Lancet Neurology, 11 (7), 567.

Oxitocina


En varias oportunidades habremos escuchado mencionar la oxitocina como  la hormona del amor o el comportamiento social. Y aunque los resultados de ciertas investigaciones han apuntado a señalar que sería la solución a nuestros problemas sociales no es tan cierto que la dirección de oxitocina = amor sea una relación unidireccional o que sea independiente del contexto. En un artículo sobre las particularidades (Yong, 2012), o como lo titula el autor, el lado oscuro del amor, los estudios sobre oxitocina tienen implicaciones en diferentes contextos y bajo determinadas circunstancias. Quizás el error de las afirmaciones generales radique en olvidar que estudios de fenómenos básicos difícilmente pueden explicar las situaciones aplicadas.
Por otro lado, una noticia en España relaciona el nivel de oxitocina con niveles de agresividad, lo que sugeriría una posible prueba de violencia al interior de las familias. Sería un interesante aporte pero, con lo poco que sabemos, bastante arriesgado y peligroso (ver noticia completa)


--César Acevedo-Triana

Referencias

Youg, E. (2012). Dark side of love. NewScientist, 39-41

Aplicaciones para la Neuro-ciencia


La revolución tecnológica de internet y los dispositivos portátiles no ha alterado únicamente la vida social de los usuarios más jóvenes, en el mundo académico “nativos digitales” (Cabra-Torres & Marciales, 2009). Aquellos que hemos presenciado varios cambios también hemos sido testigos de la implementación de herramientas informáticas de todo orden en los procesos de enseñanza, aprendizaje, investigación, búsqueda de información, análisis de datos, entre muchas otras actividades diferentes a las redes sociales. Aunque valga la pena aclarar también en las redes sociales se ha alterado la interacción en el mundo académico, por dar un ejemplo, twitter, Academia.com, ResearchGate, Linkedin, NeuroNetwork, entre muchas otras.

Como una muestra de estas herramientas en los procesos de investigación, Kendall Powell (2012) presenta un pequeño artículo acerca de herramientas que permiten mejorar los procesos al interior de los laboratorios. Así, dentro de las aplicaciones más básicas que transformaron el consumo de material académico (artículos, libros, reseñas, revistas, entre otros) se encuentran los que permiten manipular artículos en PDF. Dentro de las aplicaciones más convencionales se encuentran “paper app” que permite buscar, descargar, organizar, leer, hacer anotaciones y envío de comentarios a artículos de todo tipo que se puedan descargar de grandes bases de datos (PubMed) y se actualiza en diferentes dispositivos.  Dentro de esta misma línea se encuentra la aplicación “GoodReader” que se utiliza como un potente lector de PDF cuya principal característica es que permite realizar varios tipos de anotación sobre los PDF. Para los ordenadores también se utilizan herramientas que permiten buscar, descargar y trabajar sobre los documentos, por mencionar dos ejemplos interesantes se encuentran “Mendeley” y “ReadCube”, este último recomendado por Nature.com.

Dentro de los buscadores en bases de datos se encuentran varias aplicaciones para dispositivos móviles que facilitan la búsqueda de información, por ejemplo, PubSearch, un app para iphone y ipad permite buscar entre miles de artículos en PubMed; otro competidor interesante es la multinacional Elsevier que con los buscadores de ScienceDirect y Scopus es posible en teléfonos y tablets tener la información de sus bases de datos. En América Latina, Redalyc también presenta una aplicación para ipad que permite tener acceso a su buscador y artículos. Pero no solamente bases de datos de múltiples áreas presentan estas ventajas. BioGene es una aplicación para ipod y ipad que permite obtener información sobre genes y su función, fue desarrollada por Computational Biology Center at Memorial Sloan-Kettering Cancer Center.
Con respecto a revistas también existen aplicaciones para móviles que facilitan el acceso a la información publicada recientemente. Nature y Science tienen cada una su respectivo buscador para celulares y tablets, de la misma forma la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) permite acceder a su contenido en todas las áreas del conocimiento que publica. Así mismo, ScientificAmerican, The New England Journal of Medicine NEJM, PLoS, PopularScience, National Geographic, European Journal of Neuroscience, entre otros cientos de revistas.

En cuanto a neurociencia, existen varias aplicaciones útiles, dependiendo de la necesidad. Así se tienen herramientas que permiten visualizar el cerebro, por ejemplo, 3D brain (también puede descargarse para computador) o Cerebrii. También se encuentran aplicaciones para mostrar conexiones entre diferentes áreas y funciones cognitivas (Consilience, Neuro-Com, CogAt Mobile). En cuanto a aplicaciones genéticas se encuentran GenomeCache, GeneticCode, Gene Link, OD-260. Existen atlas cerebrales con imágenes reales tomadas, por ejemplo del instituto Allen, pueden encontrarse en Whole Brain app o en WholeSlide app, también se encuentran Atlas con base en imágenes de resonancia magnética (Brain MRI Atlas app). En bioinformática la universidad de UCLA ofrece un curso on-line específico para genética y neurociencia. (Grisham et. al., 2010). Y con respecto a psicología se encuentran School Psychology Tools app y OpticalEYE app en donde se pueden encontrar ilusiones ópticas.

Son miles las aplicaciones que han sido desarrolladas para mejorar los procesos pedagógicos e investigativos en la ciencia, sugiriendo que si bien los nativos digitales dominan gran parte de la información tecnológica, las compañías de desarrollo tecnológico intentar cautivar a los no nativos digitales y creo que con esta masificación y facilidad en el acceso a dispositivos lo están logrando.

La siguiente tabla es tomada del artículo de Powell (2012) y muestra aplicaciones que pueden tener una incidencia en el ejercicio investigativo desde diferentes puntos de vista.


Fuente: Powell, K. (2012)

--César Acevedo-Triana

Referencias


  1. Cabra-Torres, F. & Marciales-Vivas, G. P. (2009). Mitos, realidades y preguntas de investigación sobre los ‘nativos digitales’: una revisión. Universitas Psychologica, 8(2), 323-338.
  2. Grisham, W., Schottler, N. A., Valli-Marill, J., Beck, L. & Beatty, J. (2010). Teaching Bioinformatics and Neuroinformatics by Using Free Web-based Tools. CBE—Life Sciences Education, 9, 98-107.
  3. Powell, K. (2012). Technology. A lab app for that. Nature, 484, 553-555.


viernes, 25 de mayo de 2012

Identidad de las neuronas

Scientific American es una de las publicaciones en divulgación científica más antigua, con mayor tradición y probablemente una de las más importantes. En su volumen 306, No 3 de 2012 la portada está dedicada a lo que ellos denominan "La neurociencia de la identidad". Dicha portada, como siempre impecable por el diseño, hace referencia a un artículo titulado "What Makes Each Brain Unique" [Qué hace único cada cerebro] escrito por Fred H. Gage & Alysson R. Muotri; investigadores de la Universidad de California.

En el escrito se plantea la existencia de un mecanismo de regulación genética denominado "jumping genes" [genes saltarines]. Estos genes saltarines son definidos como segmentos de ADN que pueden o podrían copiarse y pegarse en lugares del genoma de las neuronas en el que antes no se habían expresado. Así, su función estaría relacionada con alterar la actividad de otros genes (encendido o apagado) teniendo como resultado que un cerebro particular, o mejor un grupo de neuronas tendría mecanismos para diferenciarse de neuronas que tendrían incluso la misma información genética como en el caso de los gemelos idénticos (Gage & Muotri, 2012). Debido a esta característica, se propone que las neuronas pueden cambiar su genoma (literalmente) como una respuesta al ambiente cambiante.

Este proceso desconcertante, o mejor desafiante, para quienes nos interesa el comportamiento como un resultado de la actividad cerebral añade un nuevo apartado al debate que Mario Bunge denomina estéril sobre la naturaleza del comportamiento, en donde, pesa más lo heredado o lo aprendido.  Han sido bastantes los avances teóricos desde la explosión de datos en genética (Roth & Sweatt, 2011; Trollope et al., 2012) como también los estudios que muestran que el comportamiento responde a la interacción con el ambiente (Curley et al., 2011) . Quizás uno de los puntos de convergencia de esta vieja disputa se encuentra en los estudios que muestran que los genes no son estructuras aisladas e independientes del ambiente sino que modifican su actividad en respuesta al ambiente. Este tópico, que hoy en día es un campo muy fértil académicamente se denomina "epigenética" (Trollope et al., 2012). Estudios en este sentido podrían explicar porqué animales que son manipulados genéticamente para unas características específicas se pueden comportar de forma diferente; a esto se le conoció durante mucho tiempo como inexplicables "diferencias individuales".

El procedimiento de cortar y pegar partes del ADN de forma autónoma de los jumping genes supone una relación con las primeras moléculas de información genética. Este mecanismo que inicialmente se reportó en plantas, se identificó hacia finales de los años 80 en humanos (Gage & Muotri, 2012). Uno de estos elementos móviles que se han estudiado en el tejido nervioso se denomina retrotransposon L1. El proceso de la movilidad estaría dado por una transcripción inicial del gen L1 a una cadena de ARN mensajero (ARNm) que codificará para una proteína específica, luego, la proteína se uniría nuevamente a la hebra de ARN formando un complejo molecular que iría devuelta al núcleo. Una vez allí se genera un proceso de transcripción reversa, denominada así porque el proceso de transcripción se daría desde el ARN hacia el ADN, insertando este duplicado en la hebra de ADN (Gage & Muotri, 2012).


Tomado de Gage & Muotri, 2012

Esta nueva instrucción genética abre una cantidad de posibilidades sobre la información genética. Dentro de estas posibilidades se encuentra encender genes que se encontraban inactivos o no permitir que genes activos continuen funcionando o funcionar como promotores de grandes genes estructurales o que controlan otros genes. Este fenómeno que podría propagarse a gran escala le daría a cada tejido nervioso casi que una identidad o huella particular que lo diferenciaría de otro tejido que incluso tenga la misma información genética. Los estudios de los autores junto con el reporte de otras publicaciones han llevado a sugerir que la actividad de estos genes estaría en células involucradas en la producción de nuevas neuronas, tanto en el desarrollo embrionario como en la fase de neurogenésis adulta.

Son muchos varios los interrogantes que genera un mecanismo de tan alta inestabilidad en organismos en donde los procesos homeostaticos son altamente regulados. Una de las hipótesis de este mecanismo podría ser una respuesta de adaptación a un ambiente poco estable. Esta alta e imprevisible actividad podría estar relacionada con la aparición de enfermedades que inicialmente podrían no haberse expresado (Gage & Muotri, 2012). Desde la especulación, significaría mucho que un sistema de alta actividad y variabilidad en las neuronas promoviera los procesos de estabilidad de memoria o aprendizaje. Este artículo refleja una tendencia en los estudios de comportamiento que es vincular procesos moleculares que puedan explicar fenomenos conductuales.

--César Acevedo-Triana

Referencias

Curley, J. P., Jensen, C. L. & Mashoodh, R. (2011). Champagne, Social influences on neurobiology and behavior: Epigenetic effects during development. Psychoneuroendocrinology, 36 (3), 352-371, doi: 10.1016/j.psyneuen.2010.06.005.

Gage, F. H. & Muotri, A. R. (2012). What makes each brain unique. Scientific American, 306 (3), 26-31. doi:10.1038/scientificamerican0312-26

Roth, T. L. & Sweatt, J. D. (2011). Epigenetic marking of the BDNF gene by early-life adverse experiences. Hormones and Behavior, 59 (3), 315-320. doi:10.1016/j.yhbeh.2010.05.005.

Trollope, A. F., Gutièrrez-Mecinas, M., Mifsud, K. R., Collins, A., Saunderson, E. A. & Reul, J. M. (2012). Stress, epigenetic control of gene expression and memory formation. Experimental Neurology, 233 (1), 3-11. doi: 10.1016/j.expneurol.2011.03.022.