miércoles, 22 de agosto de 2012

Declaración de conciencia en animales no-humanos

En una conferencia en Cambridge y con la presencia de autoridades en neurociencia se declara que el comportamiento, estructura y función de especies no humanas han evidenciado fenómenos de consciencia.

Ahora si tenemos que aceptarlo, hay una declaración al respecto, como las leyes...





En el siguiente enlace es posible acceder al PDF de la declaración, pero el párrafo que resume el edicto, dice:

"La ausencia de neocorteza no parece excluir a un organismo de la experiencia de estados afectivos. Evidencia convergente indica que animales no-humanos tiene sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de consciencia al igual que la capacidad de exhibir comportamientos intencionales. Consecuentemente, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los substratos neurológicos que generan consciencia. Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y aves, y otras criaturas, como pulpos, también poseen dichos sustratos neurológicos".

--César Acevedo-Triana--


lunes, 20 de agosto de 2012

Kavril Prize in Neuroscience

La academia de ciencias y letras de Noruega, el ministerio de educación e investigación de Noruega y la fundación Kavril, cada dos años otorgan los premios Kavril (Kavril Prize) en tres áreas de investigación, a asaber, astrofísica, nanociencia y neurociencia.
En este año (2012) el premio en neurociencia  ha sido otorgado a tres científicos que "han estudiado cómo las señales sensoriales pasan desde los sitios de la sensación  como los ojos, pies o nariz al cerebro y cómo ocurre la respuesta en el cerebro" (Kravil Foundation, 2012).

Cornelia Bargmann de la Universidad de Rockefeller en New York mostró como las interacciones moleculares pueden controlar comportamientos. Así, ha descubierto que la respuesta a olores es gobernada en neuronas por vías de señalización intracelulares entre receptores de olores y neuronas sensoriales, dentro de los modelos que utiliza se encuentra el nemátodo Caenorhabditis elegans.




Winfried Denk del Instituto Max Planck para Investigación Médica en Heidelberg, Alemania, ha trabajado sobre cómo la información es transmitida de los ojos al cerebro, como parte de su investigación, hacia 1990 el anunció la invención del microscopio de fluorescencia de laser de dos fotones y luego desarrolló un microscopio electrónico de bloques seriales que permite detallar estructura muy pequeñas en 3D al interior de los tejidos.






Ann M. Graybiel, del Instituto McGovern para la Investigación del Cerebro, en el MIT, ha identificado y rastreado los caminos neurales que viajan desde la corteza a los ganglios basales y de los mismos devuelta a la corteza, y ha revelado que estas vías forman la base de las claves sensoriales a las acciones implicadas en el comportamiento cotidiano. También ha dado un profundo conocimiento sobre la habilidad para hacer o romper hábitos con movimientos.

PRESS RELEASE


--César Acevedo-Triana--

martes, 7 de agosto de 2012

Ciudades para la ciencia

Richard Van Noorden (2010) muestra que existen ciudades con una mayor concentración de producción científica. Esta producción no es equivalente a las grandes capitales. Señala que existen condiciones en la actividad de las ciudades mismas que podrían favorecer esta producción. Acá algunas de las imágenes más interesantes de su artículo




Fuente: tomado de: Van Noorden, R. (2010)

--César Acevedo-Triana

Referencia

Van Noorden, R. (2010). Building the best cities for Science. Nature, 467, 906-908.

Las réplicas podrían contrarrestar malas prácticas en psicología


La evidencia empírica es una de las características que diferencia el conocimiento científico de otros tipos de conocimiento (Goldenberg, 2006; Kuhn, 1992). Esta evidencia empírica tiene la propiedad de poder ser confrontada con las teorías, leyes, postulados y casi que con cualquier cuerpo de conocimientos que dé cuenta de algún fenómeno, y aceptarlo o refutarlo, parcial o totalmente (Kuhn, 1992; Suppe, 1979). Esta práctica rutinaria y necesaria en la generación del conocimiento de tipo científico puede prevenir a la ciencia de generar conocimiento denominado “pseudocientífico” que es considerado como un tipo de conocimiento que utiliza lenguaje científico pero que no cumple con los principios de verificación y refutación que si puede tener la ciencia (Bunge, 1991; 2011). Poder mantener una unificidad en el conocimiento científico viene entonces determinado por la rigurosidad en los métodos para la producción del conocimiento y en la contrastación de hipótesis o teorías.

En el caso de los fenómenos psicológicos, entendiendo por estos, un tipo de fenómenos físicos que son medidos o registrados por medio de comportamientos, es necesario señalar que si bien la disciplina psicológica ha sido tildada como científica o no científica, como ciencia natural, social, como una o más ciencias (para una discusión más amplia sobre cada posición ver Caparros, 1991; Giorgi, 1992; Kantor, 1990; Koch, 1976; Lewis, 1879 citado en Giorgi, 1992), existe un acuerdo más o menos claro en los aspectos metodológicos necesarios para que este tipo de conocimiento pueda ser considerado sistemático, confiable y válido  (para una discusión de los métodos cuantitativos y cualitativos consultar Westerman, 2006). Estos acuerdos hacen referencia a estandarizar los instrumentos en la medición de los fenómenos psicológicos con el fin de realizar trabajos que verifiquen o rechacen los hallazgos por diferentes investigadores (Clark-Carter, 2002; Hernández, Fernández & Baptista, 2010). Esta característica permite hacer que los estudios que sustentan teorías puedan y, de alguna forma, deban ser replicados. Según el psicólogo matemático Eric-Jan Wagenmakers de la Universidad de Amsterdam (citado por Yong, 2012) una ventaja que tiene la realización de trabajos que han sido publicados por otros investigadores (i.e., réplicas) es que permiten identificar problemas en los reportes científicos. Pero la lógica de las publicaciones científicas se enfoca, tradicional e históricamente, en reportar los hallazgos positivos de los experimentos (Yong, 2012).

Esta práctica habitual y mal fundamentada, probablemente por la dinámica de las publicaciones o por presión de las comunidades académicas, no permite identificar errores en los procedimientos experimentales. Esta práctica metodológica y, en última instancia, teórica es el resultado de la particularidad que tienen los fenómenos psicológicos y los instrumentos que se utilizan para su medición (Bunge, 2007). En este sentido, existen trabajos que muestran que utilizar métodos estadísticos y cuantitativos en el análisis no asegura lo correcto en el procedimiento. Por el contrario, la mala utilización de los métodos estadísticos puede tener errores incluso en artículos que ya han sido publicados (Editorial, 2005; Nieuwenhuis, Forstmann & Wagenmakers, 2011). En cuanto a los fenómenos psicológicos el riesgo de estos errores es alto. Según Chambers (citado en Yong, 2012) una razón por la cual el fenómeno de publicación de resultados positivos, incluso “contraintuitivos” en psicología es por la naturaleza del área ya que las revistas de alto impacto únicamente publican conocimiento “de alto impacto”. El papel que con respecto a este ítem cumple la comunidad académica es bastante elevado. Según varios estudios reportados en Yong (2012) el porcentaje de resultados de investigación denominados positivos en psicología no ha disminuido durante décadas, por el contrario se encuentra cercano al 100%, a pesar que la cantidad de revistas de psicología se ha multiplicado en los últimos 50 años (Ver imagen 1). El intento por poner a la psicología como una disciplina científica que muestra resultados insólitos o poco plausibles han llevado al límite a investigadores y autores de artículos, hasta el punto de falsear resultados (Vogel, 2011) o artículos que no pueden ser replicados por falsos positivos (Simmons, Nelson & Simonsohn, 2011), por poner un ejemplo, el caso de los últimos meses de la hipnosis (Elkins et al., 2008). Al parecer, los procesos de revisión de pares que se supone mejoran la calidad del proceso editorial (Gutierrez, 2012; Martinez, 2012) parecen no ser efectivos a la hora de contrarrestar la práctica de publicar a toda costa por parte de los autores.

Imagen 1. Porcentaje de resultados positivos publicados en diferentes áreas
Fuente: tomado de Yong, (2012)

En los últimos años se han incrementado la cantidad de artículos que intentan evaluar, por ejemplo, los procesos estadísticos que soportan las conclusiones de diferentes estudios (Nieuwenhuis, Forstmann & Wagenmakers, 2011) encontrando errores en la derivación del procedimiento o soportando las conclusiones en discutibles procedimientos. Aunque pueden ayudar a los revisores a estar atentos a estos procedimientos no se puede hacer nada cuando los resultados no son reales o son malos procedimientos dentro de la recolección de datos, que intenta nuevamente dar cuenta de nuevas publicaciones.

Una opción para contrarrestar la publicación excesiva de resultados positivos, con pocos controles formales, es publicar réplicas de los estudios originales. Este proceso podría permitir verificar no solamente procesos sino conclusiones de un estudio. Aunque, como lo señala Yong (2012) no es posible replicar conceptos debido a que hacen parte de la autonomía de los investigadores, si es posible encontrar fallas en el diseño, estadísticos o variables no consideradas desde el inicio. Ahora bien, la publicación de estas réplicas debería, en el mejor de los casos, ser dadas en las mismas revistas de los estudios originales para que quienes consultan la literatura tengan fácil acceso a los resultados iniciales y replicados. Es posible, que la idea resulte poco atractiva para los editores pero quizás disminuya, a largo plazo, la cantidad de estudios con resultados positivos poco fiables. Hal Pasheler de la Universidad de California (citado en Yong, 2012) ha creado un sitio web denominado PsychFileDrawer que intenta visibilizar réplicas de estudios que no son aceptados en revistas indexadas. Aunque la opción es bastante loable poco o nada puede realizarse con la cantidad de artículos que deberían ser replicados. Ahora bien, publicar artículo inicial y réplica en una misma revista no soluciona que los que consultan un artículo puedan encontrar también los resultados de la réplica. Con respecto a este punto, se han generado en los PDF´s finales marcas (denominadas CrossMark) que permiten enlazar a artículos de réplica o a posibles anuncios de corrección o de retractación por parte de autores o editores (VanNoorden, 2011). Este punto de las correcciones o retractaciones también ha ido aumentando generando nuevas prácticas en autores o revisores que muestran también lo difícil de controlar el contenido de las publicaciones (Ver imagen 2).

Imagen 2. Retractaciones en publicaciones científicas
Fuente: tomado de VanNoorden, (2011)

Finalmente, no es suficiente con la realización de las réplicas para poder contrarrestar los resultados de una investigación. Una salida a este respecto es la que se deriva de la publicación de los datos en bruto para permitir que otros autores puedan contrastar o realizar nuevos análisis. Buenos ejemplos de estas prácticas lo constituyen el GenBank de datos públicos y el Allen Brain Atlas como entidad privada. Quizás en psicología las publicaciones deban publicar no solamente el artículo final con lo que el autor quiere mostrar, sino también los datos que permitirán no solamente contrastar los resultados e hipótesis sino también permitirá desarrollar estudios de meta-análisis más fácilmente. Aunque puede parecer difícil esta práctica un punto importante lo constituye el debate de acceso abierto (open access) a los artículos derivados de investigaciones financiadas con dineros públicos lo que podría sugerir que también los datos deberían ser de acceso abierto, pero esto será tema de otra reflexión.

-- César Acevedo-Triana
 

Referencias

Bunge, M. (1991). A skeptic's beliefs and disbeliefs. New Ideas in Psychology, 9 (2), 131-149.

Bunge, M. (2007). Blushing and the philosophy of mind. Journal of Physiology-Paris, 101(4-6), 247-256. doi:10.1016/j.jphysparis.2007.11.008

Bunge, M. (2011). Knowledge: Genuine and Bogus. Science & Education, 20 (5-6), 411-438. doi: 10.1007/s11191-009-9225-3

Caparros, A (1991). “Crisis de la psicología: ¿singular o plural? Aproximación a algo más que un concepto historiográfico. Anuario de Psicología Universidad de Barcelona, 51, 5-20

Clark-Carter, D. (2002). Investigación cuantitativa en psicología. Del diseño experimental al reporte de investigación. México: Oxford University Press

Editorial (2005). Running the numbers, Nature Neuroscience, 8(2), 123-123. doi: 10.1038/nn0205-123

Elkins, G., Marcus, J., Stearns, V., Perfect, M., Rajab, H., Ruud, C. et al. (2008). Randomized Trial of a hypnosis Intervention for Treatment of Hot Flashes Among Breast Cancer Survivors. Journal of Clinical Oncology, 26 (31), 5022-5026.

Giorgi, A. (1992). “Toward the articulation of Psychology as a Coherent Discipline”. En Koch, S., & Leary, D. (Eds.), A Century of Psychology as Science. Washintong: American Psychological Association

Goldeberg, M. (2006). On evidence and evidence-based medicine: Lessons from the philosophy of science. Social Science & Medicine, 62 (11), 2621-2632. doi:10.1016/j.socscimed.2011.10.001

Gutierrez, G. (2012). Editorial. Revistas de Psicología en América Latina: Dificultades y Oportunidades. Revista Colombiana de Psicología, 21(1), 7-12.

Hernandez, R. S., Fernández, C. C. & Baptista, P. L. (2010). Metodología de la investigación (5ª edición). México: McGraw Hill

Kantor, J.R. (1990).  La evolución de la psicología científica. México: Trillas.

Koch, S. (1976) Language communities, search cells and the psychological studies. In J. F. Cole & W. J. Arnold (Eds.), Nebraska Symposium on Motivation, 1975: Conceptual foundations of Psychology. Lincoln: University of Nebraska

Kuhn, T. (1992). La estructura de las revoluciones científicas. México: Fondo de cultura económica.

Martinez, G. (2012). La Revisión por Pares y la Selección de Artículos para Publicación. Revista Colombiana de Psicología, 21(1), 27-35.

Nieuwenhuis, S., Forstmann, B. U. & Wagenmakers, E-J. (2011). Erroneous analyses of interactions in neuroscience: a problem of significance. Nature Neuroscience, 14(9), 1105-1107.

Simmons, J. P., Nelson, L. D. & Simonsohn, U. (2011). False-Positive Psychology: Undisclosed Flexibility in Data Collection and Analysis Allows Presenting Anything as Significant. Psychological Science, 1-8. Doi: 10.1177/0956797611417632

Suppe, F. (1979). La estructura de las teorías científicas. Madrid: Ed. Nacional

VanNoorden, R. (2011). The trouble with retractions. Nature, 478, 26-28.

Vogel, G. (2011). Report: Dutch 'Lord of the Data' Forged Dozens of Studies (UPDATE). Science. Recuperado de: http://news.sciencemag.org/scienceinsider/2011/10/report-dutch-lord-of-the-data-fo.html

Westerman, M. A. (2006). Quantitative research as an interpretive enterprise: The mostly unacknowledged role of interpretation in research efforts and suggestions for explicitly interpretive quantitative investigations. New Ideas in Psychology, 24, 189-211. doi:10.1016/j.newideapsych.2006.09.004

Yong, E. (2012). Replication studies: Bad copy. Nature, 485 (7398), 298-300. doi:10.1038/485298a

miércoles, 25 de julio de 2012

Alzheimer

La editorial de la revista  The Lancet Neurology (2012, Vol 11. No 7, p 567) reseña al grupo de investigación de la Universidad de Antioquia, a la cabeza del Dr. Francisco Lopera, como uno de los grupos que iniciará un estudio con medicamentos anti-β-amiloides en pacientes con polimorfismos que aumentan el riesgo de Alzheimer. PDF

--César Acevedo-Triana

Referencias

Editorial (2012). Colombia at the centre of preclinical AD research. The Lancet Neurology, 11 (7), 567.

Oxitocina


En varias oportunidades habremos escuchado mencionar la oxitocina como  la hormona del amor o el comportamiento social. Y aunque los resultados de ciertas investigaciones han apuntado a señalar que sería la solución a nuestros problemas sociales no es tan cierto que la dirección de oxitocina = amor sea una relación unidireccional o que sea independiente del contexto. En un artículo sobre las particularidades (Yong, 2012), o como lo titula el autor, el lado oscuro del amor, los estudios sobre oxitocina tienen implicaciones en diferentes contextos y bajo determinadas circunstancias. Quizás el error de las afirmaciones generales radique en olvidar que estudios de fenómenos básicos difícilmente pueden explicar las situaciones aplicadas.
Por otro lado, una noticia en España relaciona el nivel de oxitocina con niveles de agresividad, lo que sugeriría una posible prueba de violencia al interior de las familias. Sería un interesante aporte pero, con lo poco que sabemos, bastante arriesgado y peligroso (ver noticia completa)


--César Acevedo-Triana

Referencias

Youg, E. (2012). Dark side of love. NewScientist, 39-41

Aplicaciones para la Neuro-ciencia


La revolución tecnológica de internet y los dispositivos portátiles no ha alterado únicamente la vida social de los usuarios más jóvenes, en el mundo académico “nativos digitales” (Cabra-Torres & Marciales, 2009). Aquellos que hemos presenciado varios cambios también hemos sido testigos de la implementación de herramientas informáticas de todo orden en los procesos de enseñanza, aprendizaje, investigación, búsqueda de información, análisis de datos, entre muchas otras actividades diferentes a las redes sociales. Aunque valga la pena aclarar también en las redes sociales se ha alterado la interacción en el mundo académico, por dar un ejemplo, twitter, Academia.com, ResearchGate, Linkedin, NeuroNetwork, entre muchas otras.

Como una muestra de estas herramientas en los procesos de investigación, Kendall Powell (2012) presenta un pequeño artículo acerca de herramientas que permiten mejorar los procesos al interior de los laboratorios. Así, dentro de las aplicaciones más básicas que transformaron el consumo de material académico (artículos, libros, reseñas, revistas, entre otros) se encuentran los que permiten manipular artículos en PDF. Dentro de las aplicaciones más convencionales se encuentran “paper app” que permite buscar, descargar, organizar, leer, hacer anotaciones y envío de comentarios a artículos de todo tipo que se puedan descargar de grandes bases de datos (PubMed) y se actualiza en diferentes dispositivos.  Dentro de esta misma línea se encuentra la aplicación “GoodReader” que se utiliza como un potente lector de PDF cuya principal característica es que permite realizar varios tipos de anotación sobre los PDF. Para los ordenadores también se utilizan herramientas que permiten buscar, descargar y trabajar sobre los documentos, por mencionar dos ejemplos interesantes se encuentran “Mendeley” y “ReadCube”, este último recomendado por Nature.com.

Dentro de los buscadores en bases de datos se encuentran varias aplicaciones para dispositivos móviles que facilitan la búsqueda de información, por ejemplo, PubSearch, un app para iphone y ipad permite buscar entre miles de artículos en PubMed; otro competidor interesante es la multinacional Elsevier que con los buscadores de ScienceDirect y Scopus es posible en teléfonos y tablets tener la información de sus bases de datos. En América Latina, Redalyc también presenta una aplicación para ipad que permite tener acceso a su buscador y artículos. Pero no solamente bases de datos de múltiples áreas presentan estas ventajas. BioGene es una aplicación para ipod y ipad que permite obtener información sobre genes y su función, fue desarrollada por Computational Biology Center at Memorial Sloan-Kettering Cancer Center.
Con respecto a revistas también existen aplicaciones para móviles que facilitan el acceso a la información publicada recientemente. Nature y Science tienen cada una su respectivo buscador para celulares y tablets, de la misma forma la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) permite acceder a su contenido en todas las áreas del conocimiento que publica. Así mismo, ScientificAmerican, The New England Journal of Medicine NEJM, PLoS, PopularScience, National Geographic, European Journal of Neuroscience, entre otros cientos de revistas.

En cuanto a neurociencia, existen varias aplicaciones útiles, dependiendo de la necesidad. Así se tienen herramientas que permiten visualizar el cerebro, por ejemplo, 3D brain (también puede descargarse para computador) o Cerebrii. También se encuentran aplicaciones para mostrar conexiones entre diferentes áreas y funciones cognitivas (Consilience, Neuro-Com, CogAt Mobile). En cuanto a aplicaciones genéticas se encuentran GenomeCache, GeneticCode, Gene Link, OD-260. Existen atlas cerebrales con imágenes reales tomadas, por ejemplo del instituto Allen, pueden encontrarse en Whole Brain app o en WholeSlide app, también se encuentran Atlas con base en imágenes de resonancia magnética (Brain MRI Atlas app). En bioinformática la universidad de UCLA ofrece un curso on-line específico para genética y neurociencia. (Grisham et. al., 2010). Y con respecto a psicología se encuentran School Psychology Tools app y OpticalEYE app en donde se pueden encontrar ilusiones ópticas.

Son miles las aplicaciones que han sido desarrolladas para mejorar los procesos pedagógicos e investigativos en la ciencia, sugiriendo que si bien los nativos digitales dominan gran parte de la información tecnológica, las compañías de desarrollo tecnológico intentar cautivar a los no nativos digitales y creo que con esta masificación y facilidad en el acceso a dispositivos lo están logrando.

La siguiente tabla es tomada del artículo de Powell (2012) y muestra aplicaciones que pueden tener una incidencia en el ejercicio investigativo desde diferentes puntos de vista.


Fuente: Powell, K. (2012)

--César Acevedo-Triana

Referencias


  1. Cabra-Torres, F. & Marciales-Vivas, G. P. (2009). Mitos, realidades y preguntas de investigación sobre los ‘nativos digitales’: una revisión. Universitas Psychologica, 8(2), 323-338.
  2. Grisham, W., Schottler, N. A., Valli-Marill, J., Beck, L. & Beatty, J. (2010). Teaching Bioinformatics and Neuroinformatics by Using Free Web-based Tools. CBE—Life Sciences Education, 9, 98-107.
  3. Powell, K. (2012). Technology. A lab app for that. Nature, 484, 553-555.